Postura

El aparato estomatognático, la deglución y la postura: el papel del enfoque osteopático

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Corteza motora y sensorial: representación del aparato estomatognático (homúnculo)

En los últimos años ha crecido la atención hacia la relación entre el aparato estomatognático, la postura y el equilibrio. Este sistema, que comprende los dientes, la mandíbula, la lengua, los músculos masticatorios y las estructuras relacionadas, desempeña un papel fundamental en numerosas funciones esenciales de la vida cotidiana.

El control del aparato estomatognático implica seis pares de nervios craneales y una porción muy amplia de la corteza sensitivo-motora (Fig. 1). Este dato pone de relieve la complejidad neurológica de un sistema responsable de funciones indispensables como la succión, la salivación, la deglución, la masticación, la fonación y la respiración oral.

Si comparamos este aparato con otras regiones corporales, como por ejemplo los miembros inferiores, resulta evidente cómo el sistema estomatognático está sometido diariamente a una actividad continua y altamente especializada. Precisamente por este motivo se ve implicado con frecuencia en alteraciones funcionales que pueden repercutir en el bienestar general de la persona.

La importancia de la oclusión y la deglución

En los últimos años he dedicado gran parte de mi actividad clínica y de mi formación a la anatomía palpatoria y a la biomecánica de dos aspectos fundamentales: la oclusión dental y la deglución.

Por oclusión dental se entiende el modo en que los dientes superiores e inferiores entran en contacto al cerrar la boca. Durante la deglución se alcanza normalmente la máxima intercuspidación dental.

La deglución es un proceso complejo que permite el paso del bolo alimenticio desde la cavidad oral al tubo digestivo. Comienza como un acto voluntario y prosigue automáticamente a través de mecanismos reflejos.

Se trata de una función continua, rítmica y fisiológica que se repite en promedio entre 1.500 y 2.000 veces al día. Comienza ya durante la vida fetal y continúa incluso durante el sueño, lo que atestigua su importancia biológica.

Deglución, lengua y raquis cervical

En mi experiencia clínica he observado con frecuencia, en pacientes que sufren cefalea, cervicalgia y dificultad para tragar, alteraciones de la curva cervical fisiológica, como la rectificación o, en algunos casos, la inversión de la lordosis cervical (Fig. 3).

RM del raquis cervical con inversión de la curva fisiológica y lengua posteriorizada

Entre los factores que pueden contribuir a este cuadro se encuentra una posición alterada de la lengua, sobre todo cuando está posteriorizada y no mantiene un contacto correcto con el paladar. La lengua es, de hecho, un órgano extremadamente potente desde el punto de vista biomecánico y puede ejercer fuerzas considerables durante la deglución.

En estos pacientes es frecuente encontrar también una movilidad reducida del hueso hioides, en particular en los movimientos transversales respecto a la faringe.

El papel del hueso hioides

El hueso hioides representa el principal soporte óseo de la lengua y se considera uno de los elementos clave del equilibrio funcional de la región cervico-craneo-mandibular.

Presenta 24 inserciones musculares y está en relación con numerosas estructuras fasciales (Fig. 5), constituyendo un importante centro de coordinación biomecánica. Gracias a sus conexiones con el cráneo, la mandíbula, la lengua, la columna cervical, las clavículas, las escápulas, la faringe y la laringe, contribuye a la coordinación de numerosas funciones fundamentales.

Anatomía del hueso hioides con los músculos suprahioideos e infrahioideos

Como subraya Giuseppe Stefanelli, el hueso hioides puede considerarse un verdadero «giroscopio» funcional, capaz de mantener su propio equilibrio a pesar de las continuas tensiones musculares ascendentes y descendentes.

El hueso hioides participa, de hecho, en los movimientos de la mandíbula, en la deglución, la masticación, la fonación y la respiración, respondiendo constantemente a las variaciones posturales de todo el organismo.

El enfoque osteopático

En el tratamiento de los pacientes con disfunciones del aparato estomatognático, el enfoque osteopático tiene como objetivo evaluar y tratar las alteraciones funcionales que pueden afectar a músculos, articulaciones y tejidos conectivos de la región cráneo-cervico-mandibular.

En mi experiencia clínica, la aplicación del protocolo CM (Chewing Muscles) ha representado una herramienta útil en el manejo de pacientes con dolor orofacial y disfunciones de los músculos masticatorios, siempre en el marco de una evaluación individual e integrada con los demás profesionales sanitarios implicados.

Cada paciente presenta características específicas y requiere un recorrido diagnóstico y terapéutico personalizado, motivo por el cual es fundamental un diagnóstico médico correcto y una colaboración interdisciplinar entre osteópata, odontólogo, ortodoncista, fisiatra, fisioterapeuta y los demás profesionales sanitarios implicados.

Conclusiones

El aparato estomatognático representa un sistema de extraordinaria complejidad, estrechamente integrado con el control postural y con numerosas funciones esenciales del organismo.

Una evaluación precisa de sus componentes, junto con un correcto encuadre clínico, puede contribuir a identificar precozmente eventuales disfunciones y a planificar el recorrido terapéutico más apropiado.

La osteopatía, integrada dentro de un enfoque multidisciplinar y basada en una evaluación funcional del paciente, puede representar un apoyo válido en el manejo de las alteraciones musculoesqueléticas y de las disfunciones de la región cráneo-cervico-mandibular, siempre en colaboración con los demás profesionales sanitarios y respetando las indicaciones médicas.